26 septiembre 2007

El Síndrome Del Conejo Errante


Pues llevo a cuestas con los síntomas una semana y pico. Se manifiesta esencialmente los lunes; por experiencia propia y compartida.
Esa sensación medianamente angustiosa de estar en todas partes y en ninguna, haciendo de todo y en realidad absolutamente nada, murmurando con respiración entrecortada: "Dios mío, Dios mío, voy a llegar tarde".
Y aún cuando no tengo bigote ni hocico como el conejo de Alicia en el país de las maravillas, respiro la ansiedad provocada por la caída vertiginosa de la arena de un reloj que marca un tiempo que en realidad según los científicos no existe.
Pero bien que fastidia.

2 comentarios:

Viuda de Tantamount dijo...

..Tranquila, tranquila....te acostumbras....o te conviertes en una especie de Roger Rabit...

B x C

el nombre... dijo...

es re- fastidioso andar así...
pero, lamentablemente, uno se acostumbra....


bessssssssssss