27 agosto 2007

Esperando La Musa

La musa no se espera, se la provoca, se la invita a compartir lo tuyo con lo mío y a ver que sale.

Se la engatusa día a día, se la atrae con el pensamiento.

Tiende a aparecer cuando la llamas siempre a la misma hora. Eso sí, exige fidelidad. Porque no es verdad eso de que es eternamente caprichosa y alocada.

Excepto cuando se pone tozuda y te castiga con su ausencia; y es que reclama pensar en ella al cien por cien, no se contenta con menos.

Así es de momento el carácter de la mía.

En realidad miles de historias revolotean a nuestro alrededor esperando el momento de ser contadas, el trabajo de las musas es atraparlas con un trasparente mariposas y tendérnoslas, ponerlas al alcance de nuestras voraces plumas y teclas.

2 comentarios:

Viuda de Tantamount dijo...

Pero....si tu con la musa casi tienes cita asegurada...¡¡

De que te quejarás, abnegada escritora..¡¡¡


Besos,
Hilda

Anónimo dijo...

Como decía Picasso: cuando llegue la inspiración, que te encuentre trabajando...

Y tú y el trabajo sois uno.