05 enero 2008

Que Llegan Los Reyes


Chisssssssst, que ya están aquí. Apuntito de llegar y dejar sus huellas en paquetes llenos de ilusiones y lazos de colores brillantes.

Confieso; durante estos días los vi, unas veces sonrientes, otras nerviosos, e incluso, verdaderamente desesperados por encontrar los regalos.

Porque no os engañéis, esto es un arte. Hay varios tipos de regalos: los necesarios, los de relleno, los que se piden y los "especiales", esos que cuando los abres dices "Ohhhhhhh" (que seguramente fue la misma exacta expresión del Rey Mago cuando encontró el regalo y sacó la cartera).

En mi casa tienen una tradición: son más pillos.

Nos esconden los regalos por la casa y nos dejan a cada uno una lista de dónde están escondidos los regalos del otro. Hay que ganárselos con el sudor de la frente (dos veces, vaya).
Así que ese día es normal que se nos oigan frases como esta "ahora a ti te toca en la cocina" "¿otra vez?, pero si allí ya había mirado antes" " ¿en contacto con el aire o dentro de algo?" "frío, frío.... ay!, que te quemas!!".
Nos dura unas cuantas horas, porque a veces están muy bien escondidos. No vayáis a creer que no; nuestros reyes se esfuerzan.
Lo peor es la noche previa, cuando esconden los regalos e intentan no interceptarse, disimulando todos las ganas que tiene cada uno de que desaparezcan los demás para quedarse a solas en la casa.
Por eso los regalos se esconden en oleadas sucesivas, que pueden empezar a partir de las ocho de la tarde hasta las tres de la mañana. Y también es el día de más promedio de "pises" nocturnos, porque cada vez que a uno lo encuentran fuera de su habitación, murmura algo sobre ir al baño....

11 comentarios:

Churra dijo...

Feliz año, que los Reyes te traigan todo lo que has pedido (y que lo encuentres claro sin dar demasiadas vueltas a la casa ...¡¡que divertido!!!)
Muchos besos

IMAGINA dijo...

Oye corazón, se ponen muy creativos en tu casa con esto de los Reyes. Que esta vez lo encuentres rápido y sea de esos que dices OHHHHHHHHHHHHHH!
Un besote y feliz año.

mi despertar dijo...

Feliz dia de reyes¿que te trajeron?
Besos para vos.

Gwynette dijo...

Suena muy cálido...familia numerosa? :-)

Parece ser que he sido buena, porque me han traído un montón de cosas inútiles, y una de divertida..:-)

Besitos

Sombras Chinescas dijo...

¡Dichosa felicidad!

Salvo por lo que respecta a mis hijos (que son los que de verdad disfrutan en estas fechas) para mí estas fiestas constituyen un cúmulo de engorrosas obligaciones.

Saludos.

el nombre... dijo...

El próximo 5 de enero me INSTALO en tu casa, donde los reyes son mucho más ingeniosos y generosos que en la mía!!!!!

Buenísimo!

Viuda de Tantamount dijo...

Si es que eso de la intriga y el suspense se lleva en las venas....

Seguro que te han traido toneladas de cosas, por buena buenisima¡¡¡¡

B x C

Nosotras mismas dijo...

Pasaba a saludarte y desearte feliz 2008.

Un abrazo

Indigo dijo...

Pues suena diver, además así convertís el día previo en casi más importante que el siguiente; además, es de lo más interactivo. En la mía, hacíamos un montón, nos reuníamos y olíamos los paquetes hasta que el regalador decía con mucho teatro "uy, éste me huele... hmm... me huele, me huele a... tita Paqui!... durante años los niños nos creyeron... ya no son tan niños, y no nos creen, pero lo hacemos igual.
Besos

Dédalus dijo...

Esas formas de hacer sólo suelen sobrevivir en familias con casta o en las numerosas.
Espero que hayan sido espléndidos contigo.
Besos, emejota.

El lenguaraz dijo...

Esto es absolutamente genial, creo que lo adoptarée para el año próximo.
Como disculpa por llegar tan tarde, le dejo una poesíaque ya colgué en otro blog, en otra vida. Buenas noches.

Fui en un tiempo un rey mago subrepticio
que apilaba los regalos de una niña
que dormía agotada por la espera,
de presenciar un milagro siempre esquivo.

Pero el reino ha sufrido convulsiones,
y me quedé sin aquel súbdito crédulo,
que ceñia mi corona estacional
de entusiasta valedor de fantasías.

Ahora atravieso los desiertos
con mis tristes ofrendas negociadas,
a lomos de un camélido de alambre
por grandes superficies atestadas.

Ya no es tiempo de simbólicas ofrendas
y las dádivas están predestinadas
a dotar de razón las estrategias
de las normas comerciales consagradas.

Con la impericia habitual de un rey beduino,
para los lazos y la paquetería,
remato mal los envoltorios coloridos;
pensando en que la larga travesía
habrá de disculpar los desperfectos.

Y puedo hacer cuanto ruido quiera,
que no hay nadie que pueda sorprenderme
usurpando las tareas de los magos,
pero apilo los paquetes sigiloso
y dejo agua a los dromedarios.