24 enero 2010

Boda Entre Comestibles

Foto de mensatic


Para que luego digan que el romanticismo sólo es para la juventud. Y es que conocer a la persona con la que compartir la vida, sucede cuando tiene que suceder y en el lugar en que menos se espera.

Eso le pasó a Fina de 67 años y a Jack, de 75. Ingredientes: un día de lluvia, un supermercado norteamericano y un hombre sin paraguas. Ella se ofreció a taparlo hasta el coche y él se lo agradeció invitándola a comer. Y así empezó el romance que culminó en boda. ¿En dónde? En el mismo supermercado.

La cara a cuadros que se les habrá quedado a los clientes en ese momento. Imaginaros encontrarse una boda en la sección de las hortalizas. Claro que era cerca de Miami; igual fue en la zona de los congelados.

Para mi que descubrieron que allí la podían celebrar gratis sin pagar alfombras ni flores. No sé dónde fue el convite. A lo mejor aprovecharon las ofertas del supermercado...

21 comentarios:

RECOMENZAR dijo...

Aplausos increible texto

Don_Mingo dijo...

Pues sí, aunque se pal convite siempre mejor comer de súper que de restaurán (eso lo sabe todo el mundo) Cielo santo, cómo andan las cabezas :)

Isabel dijo...

Una bonita historia, muy romántica. Un beso

Adolfo Payés dijo...

aprovecharon el especial seguro..

Un abrazo
Saludos fraternos..

Que disfrutes del domingo y de la semana que comienza..

Espérame en Siberia dijo...

Jajajaja. Me recordó a la escena final de "¿Dónde quedó el amor?", cuando terminan casándose en el Wal Mart.


Muá.

Belén dijo...

Parece un guión de cine...

Besicos

Naida dijo...

OAO, qué noticia tan curiosa. ¡Y qué original!
Yo me casé en el lago donde mi esposo y yo tuvimos la primera cita, no pagamos alfombras, todo fue al aire libre. Ese lugar es muy especial, de repente el supermercado también lo fue para ellos.
Abrazos.

Sombras Chinescas dijo...

Dado el lugar en el que se celebró, será una boda con fecha de caducidad.

Saludos.

SEISITO dijo...

Que buena historia, voy a agregarle y fueron felices, comprando perdices.
Saludos de chile

Hada Saltarina dijo...

Estoy de acuerdo en que el amor sucede cuando tiene que suceder. Me costó años reconocer esta verdad, pero gracias a Dios la conocí. Muchos besos

Alma Mateos Taborda dijo...

Precioso historia. Conmovedora y emocionante. Aplausos!!
Amiga, un poema mío ROMANCE DE LA NIÑA POBRE está compitiendo en Antología Literaria. Está en páginas antiguas. Te ruego que si te agrada, coloques allí un comentario. Te dejo la dirección. Gracias de antemano y un abrazo grande.
http://antologialiterariaactual.blogspot.com/

Julio dijo...

Esperemos no se una oferta, o un dos por uno.
Un abrazo

Shanty dijo...

Muy linda historia y tú siempre haciéndonosla aún más interesante.
Besitos.

ChicaGuau dijo...

Me ha encantado :)
¡Es que el amor no tiene edad!
Un beso grande <3

Dara Scully dijo...

Y de postre, tarrinas de helado del congelador del fondo. ¡Pues claro que sí!




(un pez
de colores)

Alejandro dijo...

¡¡Muy buena Historia!!

Ha sido un placer haberte encontrado.

Alejandro

La Gata Coqueta dijo...

Simplemente unas gotas de lluvia y un paraguas ha hecho posible siete intensos meses de magia para ir conociéndose y revivir un nuevo amor entre ambos, cuando ya fuese posible que lo diesen por olvidado...

La continuación después del enlace entre los congelados con bigotes, tal vez de muchos años no sea...

A la vista está pero que les quiten lo vivido hasta ese momento...

Un hasta pronto

Marí

AdR dijo...

:D Qué original. El romanticismo en su más puro estilo, desnudo.

Besos.

alfaro dijo...

Es que el amor surge en los sitios más inesperados, con paraguas o sin él, y ya se sabe que tampoco entiende de edades.
Un abrazo.

salvadorpliego dijo...

Eso es digno de celebrar. Historias como esa, pocas.

Un placer leerte.
Saludos.

Sergio dijo...

Que interesante historia, gracias por compartir y relatarla en forma tan agradable.

Abrazos con amor