19 febrero 2008

Mi Mamá Me Mima... ¿o No?



Desde pequeña he oído en mi casa a mis abuelas y a las amigas de mis abuelas, que para mantener a la pareja era muy importante contentar un órgano... llamado estómago.

Según fui recopilando experiencias con la edad - más ajenas que propias -, la verdad, empecé a darme cuenta de que sí, algunos identifican (al igual que mi gato), la comida con el cariño.

Hubo un par de amigas que lo pagaron caro.
Y eso a pesar de advertir previamente a su queridísimas medias naranjas, que de jugar a las cocinitas nada, que sólo a médicos y enfermeras.

¿A qué viene esto? A un caso llevado in extreminis.
Ya os voy a empezar a decir que imaginéis. Pues sí, imaginad.
Imaginad un hombre preso, en una cárcel brasileña, al que le quedan ocho años por cumplir de una condena de diez. No sé las condiciones de las cárceles en Brasil, pero me imagino que las españolas serán de cinco estrellas en comparación.
Escapa y se va, como no, a vivir con su mamá. Hasta ahí todo perfecto. Bueno, perfecto no; creíble, sí.
A los ocho meses de escaparse, regresa el solito a prisión. Y para ello tuvo que realizar la proeza de recorrer a dedo y a pie... 2.000 kilómetros, que se dice pronto.
Parándose en las comisarías para que lo detuviesen, pero no hubo manera y mira que el hombre puso interés.
Y tras el arduo viaje; la recompensa: ¡la cárcel, por fin, que alegrón!
Motivos de este inesperado cambio de opinión, de este giro de 180 grados en su vida:
se cansó de comer la comida que le preparaba su madre.
¡Cachis, que poco instinto maternal debía tener la mujer!

8 comentarios:

Nochestrellada dijo...

Me gustó tu sitio...
prometo pasar y dejar mi huella pronto...
saludos

Esperanza dijo...

La historia parece increíble, pero demuestra que siempre hay razones para todo, aunque no las mismas para todos.
Un beso

Jorge Iván Argiz dijo...

:P

Juan Antonio, el.profe dijo...

Interesante historia. Yo también volveré...

Fátima Fernández Méndez dijo...

Buena reflexión la de Espe, está claro que hay personas que prefieren perder la libertad a comer lo que no es de su gusto.
Me pregunto si su madre le reprendía diciendo: Si no te comes las lentejas, será en la merienda y, si no las comes en la merienda las comerás de cena. No comerás otra cosa hasta que no te las comas.

Un beso

Mandarina azul dijo...

Un gusto visitarte y descubrir tu estupendo sentido del humor...

¡Un beso! :)

Gwynette dijo...

Siii..yo también lo leí !!..que cosas!!! o_O

Por que las madres nos dicen siempre: "ya comes?, es que te veo muy flaca". Será que hay un momento, cuando ya no pueden achucharnos que todo su afecto se reconduce a la comida? :-)

Besitos de alcachofa

Churra dijo...

¿Y este tio no tenia una novia o algo asi? o una tia , o un restaurante de comidas caseras cerca etc etc .
Impresionante la tontuna que hay por el mundo mundial .
Besos