11 noviembre 2007

Recovecos Infantiles


Desde pequeña he tenido siempre la misma manía, y de vez en cuando, me siguen dando en este caso como en varios otros, ligeros ataques de infantilidad profunda.

Ocurrió hace dos días. Haciendo una ensalada, apareció un desvalido y pequeño caracol común de tierna concha.
Sigo el mismo rito invariable; pongo cara de fastidio (¡pero tú que haces ahí, que esa lechuga ya no te pertenece!) y el dilema, como digo infantil al máximo, de ¡que rayos haré contigo!.
Pues nada, a un vaso de cristal tapado con un plato, acompañado de un trozo de lechuga y al día siguiente, cruzar la carretera y al primer prado que me encuentre.

Y eso que los caracoles se comen, y por aquí hay mucha gente que los apaña por el campo para luego venderlos en otras provincias o al extranjero.

Por mi parte, la rareza más grande que comí fue .... serpiente. Con absoluto desconocimiento por mi parte. Fue en un hotel; buffet libre, y parecía, (tan redondo y blanco) pescado cortadito en rodajas.
Pero el sabor era dulce y me extrañó. Y como suele decirse: a lo hecho, pecho.

4 comentarios:

IMAGINA dijo...

Yo reconozco que si me pienso mucho lo que me estoy comiendo me empieza a dar un ligerillo asco y no puedo seguir. Me refiero, claro está, a todo lo que sean animales.
Es una tontería cultural. Con una vaca no me lo cuestiono tanto o con un pollo, pero con con los caracoles me pasa lo mismo que a tí. Y no te cuento con las perdices! Me dan una pena... lástima que cuando veo perdices para comer ya no puedo devolverlas al otro lado de la carretera.....jajaja.
A menudo vamos a un restaurant francés donde mi hijo pequeño pide escargots. A mí me da de todo, pero procuro no ponerle cara de asco a su comida.
Lo que te pasó a tí con la culebra me pasó a mí con una sopa de tortuga que me dijeron era de pollo, sólo que yo decía..."este pollo me sabe ligeramente a pescado".
Buaggggggg!

Viuda de Tantamount dijo...

Agggg....será cultural, pero soy incapaz de olvidar de dónde salio lo que ponen en el plato.

Incapaz.

Y de dejar entrar en la nevera determinados elementos, tambien¡¡

B x C

Gwynette dijo...

Pues un mediodía soleado sentada en una céntrica terracita empezaba a comer acompañada de un amigo -tacituro y escritor- :).. nos pedimos de primer plato una ensalada completita, en el suyo apareció un limacooo de dimensiones considerables!..el camarero aún hoy no entiende que cambiaramos el primer plato por un consomé :-)

Besos -soy novata aqui-

P.D. Estoy esperando tu segundo libro como agua de Mayo ! =_O

mel dijo...

uyy con la comida soy complicada, pero el caso es que me gustó mas la idea de los recovecos infantiles... picardía e inocencia no le sentarían mal a nuestros días.
Lindo blog, me gustó mucho. besos